Envejecimiento de la piel

Adrián Ríos, MD

Existen diversas posibilidades para tratar el envejecimiento de la piel en justa medida a los cambios que se van presentando con los años. El láser ha sido la herramienta más utilizada en los últimos años para la superficie de la piel y la radiofrecuencia (RF), ultrasonido y otras para renovar la parte más profunda. Tanto el láser como la RF  implican combustiones controladas de tejido para provocar el recambio. Se han postulado muchas más teorías para renovar tejido pero, lo más efectivo siempre será la  destrucción  completa de las partes malas con el consecuente reemplazo, que el cuerpo se ve obligado a hacer aunque, la alternativa del calentamiento controlado sin combustión, siga siendo muy atractiva. Con relación al calentamiento, encontramos la mayor dificultad en conseguir la adherencia a las sesiones, que cita tras cita no parecen obtener efectos. Otras terapias que generan inflamación endógena, parecen crear «efecto cenicienta» asi como los peelings, micro-exfoliaciones que cuando son seguros, solo descaman la piel, no tocan la capa germinativa de la piel pues si lo hicieran, no hay manera posible de controlarlos. 

Asi como no se puede hacer un acto mágico de reemplazo a un solo tiempo, se desarrollaron los sistemas fraccionados, al inicio por capas y despues por puntos láser y agujas que trasmiten RF con el fin de poder controlar mejor la exposición. Los sistemas fraccionados con radiofrecuencia que utilizan agujas, pueden llevar energía mucho más profundo que el láser para provocar, un efecto de reemplazo mediante microdestrucciones de piel y tejido celular subcutáneo en diferentes niveles. Hoy no se conocen los niveles ni las concentraciones ideales, es necesario definirlas de igual forma a como tuvimos que hacer para obtener mejores respuestas con el láser, a la mejor tolerancia y adherencia del paciente.  Por esto, es necesario enfocar el tratamiento de acuerdo a la evolución del envejecimiento y es necesario complementarlo para conseguir que el paciente  encuentre lo que busca, lo más rápido posible. 

En la tercera década las personas han  perdido el aspecto globado de la adolescencia y comienza a invertirse el triángulo de belleza facial, con el vértice hacia abajo. Los paquetes grasos y los tres huesos que delimitan la cara, frontal, cigomáticos y mandibulares se redistribuyen dando un aspecto más angulado. En los labios se observan los primeros cambios volumétricos y aparecen contrastes con los paquetes grasos genianos. La piel es posible que sea más difícil de hidratar en las mujeres y  algunos gestos comienzan a ser más notorios debido a la pérdida de elasticidad cutánea y el fortalecimiento de los músculos mímicos.  La piel ha comienzado a tornarse más oscura debido a que los patrones de cornificación cambian , se desajustan y la superficie no es ya tan uniforme.  En el cuerpo aparecen las primeras manchas que serán posteriomente queratosis y los fibromas que solo se notan cuando se acumulan con los años. En el cuerpo los músculos y la piel son firmes pero algunos de nosotros, comenzamos a tener depósitos definidos de grasa en tronco y papada. Esta es la década de terapias de hidratación, masajes, dietas y la toxina botulínica (Botox ).

Viene la cuarta década, con cambios en el contorno facial más definidos, causados no solo por el poco recambio de los huesos y la grasa, sino además por que la pérdida de resistencia del SMAS (Sistema músculo aponeurótico superficial), más evidente. El SMAS enmarca y sostiene los músculos y los paquetes grasos de la cara y el cuello, cuando pierde elasticidad, sus septos fibrosos que unen grasa subcutánea y dermis, cambian la distribución de las fuerzas entre los músculos mímicos y la piel. La grasa más profunda no tiene septos es intramuscular y sus cambios atróficos son notados como hundimientos. La pérdida de la elasticidad de los ligamentos cigomáticos conducirá al descenso de las bolsas grasas malares acentuando el pliegue nasolabial mientras que,  la pérdida de la elasticidad del ligamento masetérico provocará la caída de las mejillas. (Jowls). La epidermis ha acumulado más pigmento si no se ha provocado antes una renovación con láseres fraccionados y se definen zonas parecidas a pecas ( léntigos) en los pómulos , el dorso de manos, tronco  y miembros expuestos al sol, en donde además, aparecen francas verrugas. Estos cambios también son territorio del láser, más fino que otras alternativas.  En el abdomen se adquiere la permanente acumulación grasa. La piel allí es todavía firme. Seguimos con las dietas, el Botox , las terapias de hidratación cada vez más frecuentes e inefectivas. Comenzamos a buscar terapias no quirúrgicas de templamiento para la cara, a las cuales hay que tenerles mucha paciencia porque los buenos resultados nunca son inmediatos y se consideran buenos cuando se constata que el descolgamiento de la piel ya no progresa año tras año , tan rápido. Esto significa que una vez se inician y se comrueba que dan resultado no podemos ser tan ilusos de pretender que estamos curados del «sagging».  Los equipos de radiofrecuencia fraccionada son los escogidos para este fin, puesto que al igual que el láser en la epidermis, pueden penetrar más lejos y hacer microquemaduras profundas que generarán cambios en el nivel que se dispongan. Para los cambios faciales osteo-lipo distróficos comienza la era de los rellenos profundos en la cara, que todos negamos y que son solo evidentes en personas que utilizan relllenos permanentes que causan abultamientos. Los rellenos de ácido hialurónico son una de las terapias más usadas después del botox y la depilación láser, son perfectos cuando no se notan y corrigen estos defectos. También son usados a nivel superficial para recuperar el contorno cigomático y orbitario, para nivelar algunas arrugas en piel muy laxa con técnicas más especiales. El sobrepeso nos acompaña a algunos todavía y aparecen las lipectomias por la deformación que causa el embarazo en la pared abdominal, en otras personas  ocurren las segundas y terceras liposucciones para las personas que no aprenden que las dietas deben ser hábitos. 

https://vdocuments.es/efectos-secundarios-de-los-implantes-tisulares.html

La quinta década es la de la ptosis. Si no hemos recibido terapias de templamiento, todo se ha caído, las mejillas y la papada se convierten en una sola unidad anatómica, los pliegues dinámicos se acentúan más y se gravan en la fisonomia. Si no nos habíamos hecho el láser con la aparición de las primeras verrugas, estas serán más numerosas y elevadas; tendrán que quemarnos mucho más. En el abdomen la cosa no mejora y el ejercicio se convierte en peligro, bastante tenemos con cargar 10 o 15 kilogramos para todas partes a cada momento. El consuelo es que ya nos apetece tanto el azucar  y algunos encontramos en la «manga mental» la solución, no disminuimos de peso pero tampoco aumentamos más. Es la época de terapias de templamiento facial no quirúrgico en su mayoría. Algunos con el cuello ya descolgado terminan en cirugía porque no existe en realidad, el templamiento no quirúrgico de resultado mecánico.      

De la sexta década en adelante llegan por fin las arrugas para todos, los cambios osteo-grasos de la cara definen el aspecto de las personas en esta década en adelante. Los que no habían tenido láser antes , se inaguran con cosas extensas. En los hombres con alopecia, comienza a molestar lesiones precancerosas  y las manchas se convierten en verrugas. Es la década de la ritidoplastia sobre todo para compensar el cuello de pavo, útil en las mujeres pero un poco más difícil en hombres sobre todo por las cicatrices que no se cubren por el corte de pelo masculino. A los hombres les queda un único recurso, la radiofrecuencia fraccionada, solo para contener. La superficie de la piel ha perdido la textura y los métodos fraccionados se convierten en la única herramienta posible para evitar la repetición de quemaduras por verrugas y léntigos.  La barriga ? , bien, ya no me preocupa, aprendí a comer y solo camino; el deporte es el peor enemigo de la salud, dicen los ortopedistas.     

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